Historia

Con el Profesor Victoria, mitad argentino, mitad belga, trabajamos duro y publicamos numerosos artículos de investigación médica. Entre las diferentes drogas que usábamos en los experimentos figuraba el principal componente de este descubrimiento para tratar la presbicia sin anteojos ni cirugía.

En 1999, veintidós años después, cuando comencé a padecer presbicia, se me ocurrió que esa droga que había utilizado para curar otra enfermedad y que provocaba un mejoramiento de la visión cercana, pero que empeoraba la visión de lejos y de media distancia, podía ser la solución.

Si lograba modificar la acción del medicamento para que no empeorara la visión de lejosy de media, manteniendo la función para ver de cerca, podría evitar el anteojo y ver cómodamente en todas las distancias como cuando era más joven.

Ese mismo año logré el objetivo y comencé a tratarme a mí mismo, a mis colegas y mis amigos con una mezcla de medicamentos que ya se usaban en la oftalmología desde los años 60 para tratar otros problemas.

Los resultados fueron maravillosos: no sólo no usábamos anteojos, sino que la presbicia, que librada a su evolución es progresiva, en todos los pacientes tratados con nuestro medicamento, se había detenido.

Después de muchas modificaciones y puestas a punto, en el 2003 decidí asociarme con la Universidad de León para costear los gastos del desarrollo de un colirio y su patentamiento en Europa y E.E.U.U, quedando registrada a mi nombre.

Hace dos años el European Patent Office aceptó y recientemente publicó la patente en Europa.

Después de tratar pacientes durante diez años, comenzamos a difundir a la oftalmología nacional y a los présbitas de Argentina este nuevo tratamiento que ya ha sido aprobado en Europa.

He cedido derechos a la Fundación Argentina de Glaucoma para que se ocupe de la difusión del procedimiento y de la organización y logística de los oftalmólogos que quieran participar en el empleo de este nuevo procedimiento terapéutico.